Como empezó

El Medio Maratón de Lisboa nació de la voluntad de un grupo de personas en ver Lisboa invadida por gente anónima cruzando a pie el puente 25 de Abril, así descubriendo y disfrutando de manera totalmente diferente a algunos sitios monopolizados por los coches. Un enorme reto para la época.

Fue en una mesa de restaurante que, mirando el grande puente, impresionante en su estructura de acero y pies gigantes sumergiendo en el Tajo, la idea surgió en la mente de Carlos Moia.

En otros países ya se lo había hecho, pero en Portugal, todavía de hábitos conservadores, el desafío tendría que superar muchas barreras. “Me recuerdo que la idea de que atravesar el puente a pie era considerada peligrosa. El asunto tenía que pasar por el gobierno, y pronto me di cuenta de que el camino sería largo y burocrático. Hablé con mi amigo y compañero de otras aventuras, Francisco Lucas Pires, que conocía los caminos a seguir para llevar a cabo a esta idea ‘loca’. Él programó una audiencia con el entonces Presidente de la República, Dr. Mário Soares, que llevó el asunto al Ingeniero Ferreira do Amaral, ministro de Obras Públicas.

A partir de allí, solo el silencio de muchos días. Sin embargo, no desistí y pedí una audiencia al Ministro, que me dijo que necesitaba de un dictamen de la oficina responsable de la construcción de puentes en Estados Unidos, respecto a si la estructura podría soportar con una prueba de este tipo. Sin eso, imposible! Pensé que no había voluntad política y eso me fastidió, pero no cesé y insistí tanto que el ministro terminó diciéndome que me autorizaba si yo asumiese la responsabilidad en lugar del dictamen solicitado. Obviamente, no lo hizo. Confieso que el recelo era mayor que el deseo de avanzar. Si el Ministro se había sentido la necesidad de solicitar un dictamen técnico a la empresa que la construyó, ¿quién era yo para asumir tal responsabilidad?”.

“La información que tanto deseaba no tardó mucho en llegar: no había peligro, la placa resistiría al evento sin problemas. Reuní al equipo en una operación relámpago: Mário Machado, Rafael Marques, Reinaldo Gomes fueron los pilares, otros se han unido”.

Una vez aprobada la travesía del puente, llegó el momento para obtener el apoyo del alcalde de Lisboa, Jorge Sampaio. “Él ha sido un puerto de abrigo”, recuerda Carlos Moia, “y pronto se dio cuenta que la prueba podría ser muy importante para la proyección de la ciudad, creyendo en el crecimiento del Medio Maratón con el pasar de los años”. Y así fue, Sampaio contribuyó para el inicio de la prueba en la que iría a participar, años más tarde, como Presidente de la República.

La historia oficial del Medio Marathon comenzó el 17 de marzo 1991, cuando el ministro de Educación, que también supervisaba el deporte, Roberto Carneiro, formó parte del primer grupo de gente a cruzar a pie el puente 25 de Abril.

Rosa Mota fue figura de cartel. Acababa de enterarse de que las revistas americanas Track & Fields News y Runners World, la Biblia y el Corán de las corridas, la habían elegido maratonista del año. “Rosa fue el primer nombre en que pensé cuando ya estaba seguro que íbamos a comenzar con la prueba. Me han dicho para reflejar bien, que cualquier maratonista de su nivel requeriría más de $50.000 de cachet, pero ella no sólo me dijo que sí, sino que ni un centavo cobraría. Dice mucho de lo que fue como atleta, sobre todo de su carácter”, recuerda Móia.

Una experiencia ya común en otras grandes ciudades del mundo, era todavía una novedad en Lisboa y atravesar el puente caminando fue todo un descubrimiento. “Estaba tan asustada que ni me atrevía a mirar hacia abajo. Por muchos metros cerré los ojos para no tener miedo”, Rosa Mota recuerda la experiencia del ya lejano año de 1991.

Desde entonces han pasado por aquí campeones olímpicos, recordistas del mundo, entrenadores de fútbol, Presidentes de la República y Primeros Ministros, pero lo que hace este evento especial son los miles y miles de personas anónimas que viven la alegría de cruzar el puente a pie.